Restaurantes
Crítica de vinos

Vinos a la luna de Valencia

por José Aparicio Pérez

Ladrón de Lunas es un vino que irrumpe con fuerza y potencia en el panorama gastronómico valenciano, para enriquecerlo todavía más porque no hay que olvidar que una buena comida sin un buen vino queda disminuida.

En Valencia hay mucho vino, es la segunda productora de vino de España, tras Ciudad Real, lo que muchos ignoran y ya es hora de que incorporen este dato a su memoria.

Hasta hace relativamente poco tiempo el “caldo” se vendía a granel y por el puerto de Valencia, el principal puerto exportador de vinos, salía hacia Jerez, Tarragona, Francia y otros lugares, allí estaban los principales bodegueros exportadores.

Los tiempos han cambiado, exigiendo la elaboración y comercialización en su lugar de producción; algunos bodegueros se han trasladado al interior, Cheste por ejemplo, y lo que antes bebíamos bajo la marca o paraguas de otros territorios ahora nos llega como VINO DE VALENCIA, y dentro de ella las distintas denominaciones de origen.

La sorpresa, hoy día algo menos, fue que los valencianos nos hemos ido encontrando, cada vez en mayor numero, con excelentes vinos valencianos, capaces de competir con los mejores vinos de otras partes peninsulares y aún del extranjero. La sorpresa se ha ido transformando en admiración y hoy, salvo deshonrosas excepciones, son raros los restaurantes o tiendas especializadas que no tengan vino valenciano.

Admiración produce la familia Martínez Bermell, cuyo patriarca, D. Paco, recientemente fallecido, luchó desde Requena-Utiel por dar a los vinos valencianos la calidad que sus cepas exigían, lográndolo con notabilísimo éxito. Y lo hizo como empresario pero, mucho más, por la gran pasión que sentía por Valencia y la valencianidad.

La trayectoria la han recogido sus descendientes, sin interrupción y, ahora, su nieto, Francisco Martínez Relanzón, ayudado por los grandes conocimientos de su padre, Fernando Martínez Roda, con un socio y cinco enólogos, han conseguido un vino que marcará época y que, por supuesto, no se quedará a las puertas de la ciudad sino que sus cinco mil primeras botellas invadirán la ciudad  desde las mejores tiendas de “gourmet” y “delicatessen”, las selectas vamos, y los restaurantes de más alto nivel.

Recolectadas a la luz de la luna, cuando actúan los cacos, de ahí lo de Ladrón de Luna, es una mezcla de Tempranillo y Cabernet, en su proporción adecuada para su “coupage”, elaborándose en las proximidades de la viña para evitar el transporte que influye en la calidad; el prensado se hace manualmente, combinando su depósito en acero inoxidable y cemento, trasiego por gravedad natural, sin forzarlo y agitarlo con el bombeo. Barricas no excesivamente viejas para su maduración entre seis y veinticuatro meses.

El resultado, una delicia para el paladar de un vino tinto profundo embotellado en una exquisita botella cuadrada, original como todo el Ladrón de Lunas, vino valenciano ya por excelencia.

Más información en su página web: www.ladrondelunas.es

 

 

 

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Vicent Manuel Rozalén i García