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Rehabilitación con pegote añadido

25/03/2021
Casa del Relojero

En noviembre del año 2019 salió en los medios de comunicación la rehabilitación de la Casa del Relojero y la recuperación arquitectónica en el solar colindante con un edificio, que según la propuesta rompería estéticamente con el entorno, cuando institucionalmente manifestaban desde el 2013 que se recuperaría el ruinoso inmueble para que no desapareciera la trama urbana histórica junto a un monumento de tanta valía como El Micalet.

Y ahora, al adjudicar las obras de rehabilitación del viejo edificio y la construcción del antiestético anexo, han surgido las protestas de diversos colectivos hacia el pegote que quieren añadir, algo tan birria como el provisional que montaron para las exposiciones de la Luz de las Imágenes. 

Mucho historicismo de palabra o como excusa para la casi reconstrucción de un edificio sin atractivos artísticos, para luego permitir junto a él un “adefesio”, que no armoniza y deja como “suaves errores” los que consintieron años atrás en el comienzo de la calle de la Paz, en la esquina de la plaza de la Reina con la calle del Mar, y en el altillo añadido frente a nuestra torre señera. Extravagante obra que ocupará casi las tres cuartas parte de la referida parcela, que está contorneada por las calles Micalet, Bordadores, Cobertizo de Bordadores y Subida del Toledano.

La opinión de comerciantes y vecinos, y también del gobierno municipal hasta que se opuso la Conselleria de Cultura, era derribarlo y urbanizar la placita como esponjamiento urbano.

Urbanismo con diferentes pareceres según arquitectos: quienes piensan que no se deben añadir estilos modernos en zonas históricas y los que sí.

Ello, en una ciudad donde, inconcebiblemente, hasta el año 2018 no hubo una normativa para proteger exterior e interior de comercios con valiosa decoración, lo que permitió la desaparición de muchos locales que le daban prestancia al centro histórico. Con el agravante de también haberlo hecho entidades culturales, como ocurrió con el inmueble que sustituyó en el 2001 al que había en la plaza Virgen de la Paz, junto a Santa Catalina y la vecina plaza Lope de Vega, con fachadas también a las calles Tapineria y Zurradores.

Además, teniendo en cuenta los cuantiosos gastos derivados de la pandemia de la Covid-19, las inversiones necesarias a realizar, y previsiblemente menores captaciones de impuestos, deberían evitar pagos innecesarios y fijar más su atención, por ejemplo, en acelerar la rehabilitación de los edificios de la plaza del Doctor Collado que tanto afean el entorno de la Lonja, Patrimonio de la Humanidad.

(en els escrits d’opinió mantenim la llengua original usada per l’autor)

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Esteban Gonzalo Rogel

Autor: Esteban Gonzalo Rogel

Secretari de Asociació Valenciana de Periodistes i Escriptors de Turisme (AVPYETUR)