El turismo de verano eleva el riesgo de desperdicio alimentario en hoteles y restaurantes

Desperdicio alimentario en hoteles, bufés y restaurantes: el aumento de visitantes durante la temporada alta obliga a los establecimientos turísticos a trabajar con una demanda elevada, cambiante y difícil de prever. Phenix, empresa especializada en la prevención y valorización de excedentes, sostiene que una mejor planificación, la medición de los excedentes y la redistribución de los alimentos aptos pueden reducir las pérdidas sin perjudicar la experiencia del cliente.
- España recibió 10,3 millones de turistas internacionales en mayo de 2026, un 9,5 % más que un año antes.
- Las reservas, cancelaciones, excursiones, meteorología y hábitos de los viajeros dificultan calcular el consumo real.
- Registrar qué sobra, reponer los bufés de forma progresiva y canalizar los excedentes aptos son algunas de las medidas propuestas.
- El desperdicio alimentario en hoteles crece con una demanda variable
- Hoteles y bufés: variedad constante ante un consumo difícil de calcular
- Cómo reducir el desperdicio sin perjudicar el servicio
- La normativa obliga a planificar la prevención de los excedentes
- Conocer mejor el consumo, en lugar de ofrecer menos
- ¿Qué es Phenix?
- Preguntas frecuentes sobre el desperdicio alimentario en hoteles
El desperdicio alimentario en hoteles crece con una demanda variable
España ha entrado en la temporada alta con una demanda turística internacional sólida. Según los datos provisionales de FRONTUR correspondientes a mayo de 2026, el país recibió 10,3 millones de turistas internacionales, un 9,5 % más que en el mismo mes de 2025.
Este crecimiento multiplica la actividad de hoteles, restaurantes, cafeterías, bufés y otros negocios situados en destinos turísticos. También aumenta la dificultad de calcular cuántos alimentos deben comprarse, prepararse y mantenerse disponibles en cada servicio.
La ocupación prevista no siempre coincide con el número final de comensales. Las reservas y cancelaciones de última hora, las excursiones, la meteorología, los eventos o las diferencias entre días laborables y fines de semana pueden alterar el consumo en pocas horas.
Hoteles y bufés: variedad constante ante un consumo difícil de calcular
El reto es especialmente visible en los bufés de hotel, donde la variedad y la disponibilidad forman parte de la experiencia del cliente. Para evitar que falten productos, los establecimientos pueden preparar más comida de la que finalmente se consume o mantener una oferta amplia hasta el cierre del servicio.
Una parte de los alimentos expuestos o manipulados puede dejar de ser aprovechable por motivos de seguridad alimentaria. En otros casos, las materias primas adquiridas no llegan a utilizarse o los platos preparados no se venden antes de que termine su vida útil.
La misma situación afecta a restaurantes y cafeterías de zonas turísticas. La llegada puntual de grupos, los cambios de afluencia o una previsión superior al consumo real pueden generar productos sin utilizar y raciones que no llegan a servirse.
Cómo reducir el desperdicio sin perjudicar el servicio
Medir los excedentes y revisar el histórico
Phenix señala que el primer paso es evitar que el excedente llegue a generarse. Registrar qué productos sobran, en qué cantidad y en qué momento del día permite detectar patrones y ajustar las compras y la producción.
Relacionar estos datos con la ocupación, las reservas y las ventas facilita una previsión más precisa. La digitalización también puede conectar la información de compras, stock, cocina y consumo para tomar decisiones con menos margen de error.
Reponer los bufés de manera progresiva
En lugar de exponer desde el principio todo el producto previsto, las reposiciones progresivas permiten adaptar las cantidades al ritmo real de consumo. Esta práctica ayuda a conservar la variedad del bufé y, al mismo tiempo, reduce el volumen de comida que queda expuesta al final del servicio.
Buscar una segunda vida para los alimentos aptos
Cuando el excedente no puede evitarse, hay que identificar qué alimentos siguen siendo seguros para el consumo y qué canal se adapta mejor a cada producto. La donación y otras fórmulas de redistribución requieren protocolos de clasificación, conservación, trazabilidad y entrega.
Según Phenix, esta gestión puede reducir las pérdidas económicas de los establecimientos y el impacto ambiental vinculado a la producción, el transporte, el almacenamiento y la preparación de los alimentos. También permite aprovechar recursos que, de otro modo, acabarían descartados.
La normativa obliga a planificar la prevención de los excedentes
La Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario establece una jerarquía que prioriza la prevención, la transformación y la donación de los alimentos aptos para el consumo humano.
Para los agentes incluidos en su ámbito de aplicación, la norma también prevé planes de prevención que identifiquen dónde se generan las pérdidas y qué medidas se aplicarán para reducirlas. Este marco refuerza la necesidad de que hoteles y empresas de restauración incorporen procedimientos estables, más allá de las actuaciones puntuales de temporada alta.
Conocer mejor el consumo, en lugar de ofrecer menos
Alejandro Andreu, responsable de Phenix para la península ibérica, explica que el verano es especialmente complejo porque hoteles y restaurantes deben garantizar una oferta suficiente ante una demanda que puede cambiar de un día para otro.
“Reducir el desperdicio no significa ofrecer menos, sino conocer mejor el consumo, ajustar la producción y contar con soluciones para que los alimentos que no se han vendido o servido puedan tener una segunda vida”, afirma.
¿Qué es Phenix?
Phenix es una empresa francesa creada en 2014 y especializada en la prevención y la valorización de los excedentes alimentarios y no alimentarios. Trabaja con la gran distribución, la industria y el canal HORECA mediante asesoramiento operativo, una red de entidades receptoras y tecnología propia para medir, redistribuir y reducir el desperdicio.
Es líder en el mercado francés, opera también en España y en otros países europeos y cuenta con la certificación B Corp por su compromiso social y ambiental.
Preguntas frecuentes sobre el desperdicio alimentario en hoteles
¿Por qué aumenta el riesgo de desperdicio durante la temporada turística?
Porque los establecimientos deben atender a más clientes y la demanda puede variar por las reservas, las cancelaciones, la meteorología, las excursiones o los hábitos de los viajeros.
¿Cómo puede un bufé reducir los excedentes?
Puede reponer los alimentos de forma progresiva, registrar qué sobra y adaptar las cantidades al ritmo real de consumo.
¿Qué puede hacerse con los alimentos que no se han servido?
Si siguen siendo aptos y se han conservado correctamente, pueden destinarse a donación o a otros canales de redistribución de acuerdo con los protocolos y requisitos legales.

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