ACELERACIÓN DE LA HISTORIA

14/06/2018
Columnista: 

A contracorriente

Si alguien hubiese estado en coma y se despertase tras una semana, no reconocería este país y necesitaría un curso acelerado de Historia para entenderlo.

Resulta que España no está ya presidida por Mariano Rajoy —¿quién es ése?—, sino por Pedro Sánchez, quien con sólo 84 diputados encabeza un Consejo de Ministras con algunos varones para redondear la cifra. Incluso, según en qué día de la semana saliese del coma, el ministro de Cultura sería uno u otro, dado el vértigo de los acontecimientos.

También habría que explicarle que la selección española de fútbol está jugando el Mundial a las órdenes de Fernando Hierro, que Julen Lopetegui es el entrenador del Real Madrid, que el cuñado del rey está en la cárcel, que somos el país que acaba de recoger el mayor número de inmigrantes a la deriva de una sola tacada, que las leyes laborales van camino de ser otras y un montón de cosas más.

Pero a nivel internacional sucede lo mismo. Resulta que ahora Donald Trump y Kim Jong-un son amigos y en cambio Angela Merkel no puede ni ver al presidente norteamericano. ¡Ah! Y dentro de la “Unión” Europea, Francia e Italia están a punto de retirarse la palabra por sus políticas de inmigración antagónicas.

¿Se imaginan el pasmo del comatoso de nuestra historia? Es que la vida pública  —y también la privada— va a una aceleración vertiginosa. Lo que ayer era obvio, hoy resulta completamente obsoleto, incluida —sobre todo— la tecnología y hasta la moral y las costumbres, con hijos concebidos de cualquier manera posible, por parejas de toda índole o por individuos monoparentales.

Éste es un hecho, quiérase o no, y debemos adaptarnos a él si pretendemos sobrevivir.